¿Piratear es un derecho? Los 4 tipos de derechos de autor

Según el informe de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) del año 2017, más del 80 % de los libros digitales que se leen en España son piratas.

Más del 80 %.

8 de cada 10 libros.

Es decir, que cada vez que te cruzas con una persona en el transporte público con su Kindle en las manos es más probable que este libro se haya descargado de manera ilícita.

Tócate las narices. 

derechos de autor piratear

La piratería es robar: se mire como se mire

Ahora que está de moda el verbo rebrotar, te quería comentar que hace algunas semanas rebrotó el tema de la piratería en Twitter.

Lo de Twitter y el pirateo es como el día de la marmota. Sabes que una vez al año se liará, pero nunca tienes claro cuándo, cómo o por qué será.

Si te soy sincero, en esta ocasión yo me perdí el big bang y llegué solo cuando la gente estaba ya en el barro.

Y por eso quiero dar un punto de vista.

Defender la piratería como derecho a acceder a la cultura de manera ilimitada es tan absurdo que insulta a la inteligencia.

Si estás leyendo esto y pirateas, déjame decirte que tú no lo haces porque quieras satisfacer tu necesidad de cultura. Lo haces porque siempre has podido hacerlo y jamás has tenido consecuencias.

No te veo diciéndole al policía que lo haces porque te da la gana o acceso libre a la cultura, capitalista.

Te autojustificas diciéndote que lo haces por el motivo que sea, pero nunca te atreverías a ir a una librería y llevarte un libro bajo el brazo sin pagar y soltarle tu discurso al dependiente.

Pulsas el botón descargar porque sabes que no te pasará nada. Pero al hacerlo lo único que consigues es despreciar el trabajo de muchísimas personas.

Mira:

  • Yer Wells – corrector.
  • Nieves Villalón – correctora.
  • Didia Sualdea – lectora cero.
  • Sonia Lerones – lectora cero.
  • Laura Tárraga – maquetadora y editora.
  • Luis Bravo – ilustrador.
  • Carmelo Beltrán – escritor.

Yo autopubliqué hace más de un año Mentiras Blancas. Un libro benéfico que saqué solo como homenaje a mi abuelo. 

Fue un trabajo de dos años y medio desde que empecé a escribirlo hasta que se convirtió en un libro.

Cada vez que pulsas en el botón descargar no desprecias solo el trabajo del escritor, sino el de todas las personas que formaron parte del proceso.

Y al igual que tú aduces a que no tienes recursos, ellos tampoco los tendrán si no pueden cobrar por su trabajo.

Derechos de autor: esa ley que muchos prefieren no mirar

Aunque en la práctica valga para bien poco, la realidad es que la ley española sí que defiende y protege a los escritores.

Lo hace con los derechos de autor. Estos son una serie de derechos adquiridos por el creador de una obra —da igual que sea de ficción o no ficción—.

Sin embargo, a diferencia de lo que la mayoría de las personas creen, no se trata de un derecho único, sino que se dividen en dos tipos:

  • Derechos patrimoniales.
  • Derechos morales.

¿Te gustaría conocer a qué tienes derecho con tu obra?

¿Qué son los derechos morales de autor?

Es uno de los derechos básicos que existen en la literatura. Implica que un autor siempre será el autor de su libro. Da igual cuánto tiempo pase de su publicación o de su muerte.

Ni caduca ni se puede renunciar a él. Su objetivo es proteger siempre el reconocimiento que el autor merece por su obra.

Pero, ¿qué implica este derecho y por qué es tan importante?

Mira.

Está recogido en el artículo 14 del TRRLPI —esto es la Ley de la Propiedad Intelectual—:

  • Decidir si su obra ha de ser divulgada y en qué forma.
  • Determinar si tal divulgación ha de hacerse con su nombre, bajo seudónimo o signo, o anónimamente.
  • Exigir el reconocimiento de su condición de autor.
  • Exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación y/o modificación.
  • Modificar la obra respetando los derechos adquiridos por terceros y las exigencias de protección de bienes de interés cultural.
  • Retirar la obra del comercio.
  • Acceder al ejemplar único o raro de la obra, cuando se halle en poder de otro, a fin de ejercitar el derecho de divulgación o cualquier otro que le corresponda.

Todo ello solo lo puede hacer el autor en calidad. Los vemos por separado.

1. El derecho de divulgación

Este es uno de los más importantes.

Según este artículo, solo el autor de una obra puede decidir si da a conocer su obra o no y en qué condiciones.

Además, este artículo también indica que es el autor el único que tiene derecho a establecer los tiempos en los que su obra se divulga.

Por cierto, también indica en qué forma y si ha de hacerse con su nombre o un seudónimo.

Date cuenta de que este artículo es ya diferente a todo lo que te alguien pueda defender sobre la piratería.

Si el autor es el único que puede decidir si da a conocer su obra y en qué condiciones, que una página al azar llegue y decida que puede colgar su obra sin ningún permiso carece de toda legalidad.

Así que no, lo de la cultura libre porque me sale del papo —papo en el País Vasco se refiere al moflete—, está fuera de todo lugar.

derecho de divulgación derechos de autor

2. El derecho de paternidad —y maternidad, entiendo—

Se refiere a que el autor tiene el derecho a exigir en todo momento el reconocimiento de que ha sido él quien ha escrito la obra.

Puede hacerse con su nombre, firma o con cualquier signo que lo identifique.

Este derecho también es muy importante para todos esos escritores fantasmas que un día se levantarán a reclamar lo que es suyo.

3. El derecho a la integridad de la obra

Este derecho es uno de los que más me gustan.

Se refiere a que el autor tiene el derecho a exigir que se respete toda la integridad de su obra.

Esto es, puede rechazar cualquier deformación, modificación o alteración de la misma. 

4. El derecho de modificación

¿Sabes quién es la única persona que puede modificar su obra?

Te lo imaginas, ¿no? 

El propio autor.

Según este punto, el autor es el único que tiene derecho a modificar o impedir la modificación de la obra.

Eso sí, tendrá que respetar cualquier acuerdo al que haya llegado con una tercera persona. Como por ejemplo, una editorial.

5. El derecho de retirada de la obra

¿Te imaginabas que ningún contrato puede obligar al escritor a mantener su obra en el mercado?

Pues es la realidad.

Si el autor cambia de convicciones morales o intelectuales, tendría el derecho a sacar su obra del mercado. Con independencia de quién tenga los derechos de explotación.

Eso sí, tendrá que indemnizar a esos terceros que con su decisión se vean afectados.

6. Derecho de acceso al ejemplar único

Aunque es raro que tú tengas que utilizar esta parte de la ley, también te lo quiero contar.

Imagínate que has publicado un solo ejemplar de tu libro y este es único en sus materiales, trabajo…

En todo, vaya.

Si en algún momento has cedido tu volumen a cualquier institución, tendrás derecho a recuperarlo para ti.

Es un derecho moral.

¿Y los derechos patrimoniales?

Los derechos patrimoniales son los que están más relacionados con el negocio editorial en sí.

Son aquellos que permiten una explotación económica en exclusiva para el autor y que perduran hasta 80 años después de su muerte (en España).

¿Quieres saber cuáles son?

  • Derecho de reproducción.
  • Derecho de distribución.
  • Derecho de comunicación pública.
  • Derecho de transformación.
  • Derecho de colección.

¿Los vemos por separado?

1. Derechos de reproducción

Esta es la base de los derechos de explotación. De hecho, si no se ejercita este no se podrá realizar ni uno más.

Para ello tu obra deberá incorporarse a un soporte para que se pueda explotar. Piensa que un libro sin formato físico o digital no tiene distribución.

Para ello habrá que fijarlo de manera parcial o total en cualquier forma y medio, tanto desde archivo original como su copia.

2. Derecho de distribución

Este es uno de los derechos más importantes.

Consiste en el derecho que el autor le puede ceder a un tercero —o utilizar él mismo— para poner a disposición de los lectores la obra.

Para ello lo ejercerá en forma de copias en un soporte tangible y mediante la venta, alquiler, préstamo o cualquier otra forma.

En una sentencia bastante reciente, los jueces españoles han señalado que aunque la norma habla de soporte tangible su significado también se extiende al ámbito digital.

Por ende, este es el artículo que impide la descarga de páginas ilegales.

¿Sabes por qué?

Porque solo el autor —o el tercero al que le haya cedido los derechos— puede decidir dónde y cómo se pone a la venta.

derechos de autor derecho de distribucion

3. Derecho a la comunicación pública

Este es uno de los artículos más particulares.

Consiste en una serie de personas que pueden tener acceso a la obra sin previa distribución de los ejemplares.

Normalmente se refiere a la televisión, a la radio, al cine y a internet.

¿Qué significa esto?

Significa que para motivos de promoción el autor o la editorial pueden enviar la obra antes siquiera de publicarse para darse a conocer.

Esto no implica que un tercero pueda colgar el libro en internet para que cualquiera lo descargue.

4. Derecho de transformación

Es un derecho que abarca la autorización o prohibición de realizar modificaciones en una obra que den lugar a una diferente.

Estoy convencido de que ahora estás pensando que es normal, nadie puede transformar el libro de otra persona.

Y estás en lo cierto.

Pero para que te hagas una idea, aquí también se encuentran las traducciones de los libros y las adaptaciones cinematográficas de las novelas.

Cualquiera de estas decisiones requieren de la autorización expresa del autor de la obra.

5. Derecho de colección

Dice la ley que «la cesión de los derechos de explotación sobre sus obras no impedirá al autor publicarlas reunidas en colección escogida o completa». 

Esto significa que más allá de que pueda ceder los derechos de explotación a un tercero, siempre puede reunirlas y publicarlas en una colección.

Si te das cuenta, la ley siempre da pistas de que los derechos morales condicionan sin problema los derechos de explotación.

Por tanto, por mucho que esto sea un negocio, la realidad es que la autoría del autor siempre se defenderá.

Entonces, ¿la piratería es un derecho?

Por supuesto que no.

Ni lo ha sido ahora, ni lo ha sido nunca.

Cada uno puede contarse la historia que quiera, pero piratear un libro es robarlo y la única razón por la que se hace es porque se sale inmune de ello.

En caso contrario, todos esos valientes que en algún momento gritan que tienen derecho a pireatear se irían a la librería de turno, tomarían un ejemplar de la estantería y se irían sin pagar.

Pero para esto no son tan valientes. Mejor dar 4 voces con nicks falsos en Twitter.

¿Quiero esto decir que cada descarga ilegal es una venta perdida? Tampoco. De hecho, la gran mayoría de las personas que descarga un libro jamás lo hubiera comprado.

Pero esto no lo hace menos malo. De hecho, agrava el problema de que todas las empresas de descargas donde se encuentran estas obras acaban lucrándose.

¿Te gustaría compartir tu punto de vista?

Al ser un debate tan grande, me encantaría conocer tu opinión y tu forma de gestionarlo.

Por ello te animo con todo mi corazón a que dejes tu opinión sincera en los comentarios y que juntos sepamos cómo llegar a un punto de acuerdo.

Te recuerdo también que tienes muchos otros artículos que te pueden interesar como escritor en el apartado de Recursos para escritores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.